Mientras que antes Facebook era una plataforma más social en donde la gente reaccionaba y comentaba, TikTok y los modelos de Reels y Shorts acostumbraron a las personas a una navegación más veloz.
Hace años dar like a algo era sinónimo de apoyo, validación e importancia. Hoy está saturado, las personas creen darle like a demasiadas cosas, que es regalar interacción y que pueden disfrutar del contenido incluso sin reaccionar a éste. Mientras más abundante sea el contenido, más bajo es el valor del like.
Encuestas de medición de redes sociales han revelado que actualmente mucha gente evita interactuar públicamente porque no quieren que otros vean lo que consumen, evitan verse “fan” y no quieren ser asociados con ciertos temas o personas.
Mucho contenido en redes sociales carece de interacciones públicas, sin embargo, cuentan con shares y envíos de mensaje privado. Ahora la validación está en mandarlo, guardarlo y compartirlo. Por eso muchas publicaciones parecen muertas pero sí funcionan.
Hubo un momento en que cada like viralizaba y alimentaba al algoritmo, ayudaba a vender y convertía la atención digital en negocio; las personas se dieron cuenta de eso y empezaron a interactuar menos de forma espontánea. Sin embargo, hoy las plataformas priorizan factores como el tiempo de visualización, retención, compartidos, repeticiones y guardados. Por lo tanto, el usuario aprendió que no necesita reaccionar para seguir viendo el contenido que le interesa.
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